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Grinding Online: Historias de un Jugador Low Limit


Escrito por: ClearSpine
Actualizado el: Ago 4, 2008
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Mi primera experiencia en el póquer en línea fue una suerte de alocado paseo por una montaña rusa. Tentado por un bono de $600 y siendo usuario de Mac, me registré y creé una cuenta en Full Tilt Poker que en ese momento era la única plataforma soportada por mi computadora. Teniendo un escaso conocimiento de administración de presupuesto (bankroll), jugué en límites los suficientemente grandes para liberar el bono rápidamente. Por alguna extraña razón, me atrajo el Razz, juego que no había jugado con anterioridad. Aprendí lo básico rápidamente y me hice habitué en los juegos 3/6 y 5/10 (¡les he dicho que no sabía nada de administración de presupuesto!). El balance de mi cuenta creció y, para mi satisfacción, me encontré jugando en mesas con leyendas del póquer como Jennifer Harman, Erik Seidel, John Ruanda y Andy Bloch. Una noche, habiéndome establecido en alrededor de $1.500 en mi cuenta, me metí en un juego de $30/$60. Allí le hice comer un farol a un ex campeón mundial en un bote muy importante. Esto fue antes de darme cuenta que jugar a ese nivel era una locura total, dados mi habilidad y mi presupuesto.

Me había prometido a mi mismo que retiraría los $600 que había invertido tan pronto como llegara a $2.000. Pero cuando ese momento llegó, desistí pensando que tendría tiempo de sobra para retirar fondos siendo que mi cuenta no paraba de crecer. Ya saben el resto de la historia: El monstruo de la varianza asomó su horrenda cabeza y antes de siquiera darme cuenta, todos los $2.000 se habían ido dejándome anécdotas divertidas para contarles a mis compañeros semanales de póquer en vivo, pero también con un sentimiento de vacío interior. Me culpé a mi mismo y culpe a los inusuales bad beats que me había proporcionado el sitio de manera regular. Decidí que el póquer en línea no era para mí, y no volví a jugar por más de un año.

Avancemos hasta el domingo de la final del Super Bowl 2008. Sabía que PokerStars había lanzado finalmente una versión de su software para Mac y me había empezado a picar el bicho de probar el juego en línea nuevamente. Comencé a leer el hilo sobre el Desafío de Chris Ferguson en esta página web, y pensé que sería divertido empezar de cero intentando acrecentar el presupuesto hasta llegar a una suma sustancial de dinero. Sin embargo, teniendo un trabajo a jornada completa y una familia a quien cuidar, supe que no tendría tiempo para invertir en las etapas iniciales del juego participando en innumerables freerolls para hacerme de un dinero con el cual comenzar. Tenía en mente un plan diferente. Me encontraba en una fiesta junto con un compañero, registré una cuenta en PokerStars y le pedí a mi amigo que me trasfiriera $50 a la cuenta. Le prometí que se los devolvería lo antes posible.


Y así comenzó. Decidí aplicar pautas muy estrictas para los juegos que habría de jugar, comenzando con los 0,04/0,08 Hi/Lo Stud y también con los torneos freeroll, y 0,02/0,05 No Limit Hold’em. En las primeras dos semanas me las ingenié para duplicar los $50 a $103.36 y conseguí unos cuantos boletos para las segundas vueltas de los freerolls. Además, PokerStars me sedujo convenientemente al “regalarme” suficientes puntos VIP para alcanzar el nivel Silver. Hacia fines de febrero, mi presupuesto se había casi sextuplicado hasta llegar a $290, y siendo “Silver” era elegible para los freerolls semanales de $20.000 y había aumentado de límites a 0,25/0,50 Hi/Lo Stud y HORSE, y a 0,05/0,10 No Limit Hold’em, todo mientras además jugaba ocasionalmente torneos de $1 o SNG de $5.

La tendencia continuó en marzo cuando, ayudado por los $100 ganados en el freeroll mensual de $100.000 al cual había clasificado, otra vez más dupliqué mi presupuesto llevándolo a $713. Luego de ello le devolví los $50 a mi amigo. Ahora estaba jugando 0,5/1 Hi/Lo y 0,10/0,25 No Limit Hold’em. También comencé a experimentar con los torneos turbo de 180 personas de $12 de inscripción, los cuales descubrí que se ajustaban no sólo a mi estilo de juego sino que también a mi falta de tiempo. Terminé segundo en uno de esos torneos y me encontré de repente llegando a los $1.000 y, una vez más, aumentando mis límites a $1-$2 en Hi/Lo y HORSE, y a 0,25/0,50 en No Limit Hold’em.

A mediados de abril, mi juego se estancó. Durante una semana más o menos, comencé a impacientarme con el hecho respetar a rajatabla una disciplina por lo que empecé a presionar el juego en el momento del river y volví a aumentar mis límites al pasar a juegos de $2/$4 y $3/$6. Vislumbré que mi antiguo patrón de juego de entrar en límites más altos de lo que me permitía el presupuesto volvía a irrumpir al notar como se deterioraba mi nivel de dinero. Tomé la decisión de implementar una solución inusual. Retiré $400 de los $900 que tenía en el sitio reduciendo mi saldo a $500 y forzándome a mi mismo a bajar de límites y reenfocarme en mejorar algunos aspectos de mi juego. En mayo y a principios de junio, esta estrategia dio dividendos siendo que casi dupliqué mis $500 restantes. Me sentía seguro de mi juego, pero la vieja varianza volvió a golpear mi puerta una vez más.

Se sucedieron cuatro semanas infernales. Se apilaron bad beats uno arriba de otro, grandes manos resultaron segundas, derrotas a manos de oponentes a los que sólo les servía una carta en el river estando todo el dinero en juego en el centro de la mesa o cualquier cosa que se les ocurra. Mi juego alterno entre temeroso y errático, siendo que esperaba ser derrotado en cualquier mano de la que participaba. A pesar de todo, y afortunadamente, me mantenía dentro de los límites de dinero que tenía dentro del sitio. Con lo malo que fue, así y todo, sólo perdí el 25% de mi cuenta. Finalmente me pasé de los juegos anillo (ring games) a los torneos turbo y a un Hi/Lo de $20. Cuatro mesas finales después, mi presupuesto ha alcanzado su máximo punto a la fecha con $1.516.

Al momento de escribir esto, han pasado cinco meses y medio del comienzo del proceso y he pasado de los $50 iniciales a $1.462. He aprendido que puedo administrar y hacer crecer a mi presupuesto mientras subo gradualmente de niveles sin arriesgar el total de mi dinero por jugar en niveles demasiado avanzados para mí. Encontré algunos tipos de torneos en los que aparentemente me desenvuelvo bien, y esos junto con los freerolls VIP, han servido como una suerte de vendajes a mis heridas. En los próximos meses me gustaría apuntar a algo más alto tratando de ganar la entrada al Sunday Million, al evento WCOOP o jugando el torneo turbo mensual por un millón de dólares. Todavía tengo mi ojo puesto en batir el Desafío de Chris Ferguson hacia los $10.000 y se que requerirá, al menos, que gane un premio grande en algún lado para lograrlo. Mientras que pueda jugar dentro de mi presupuesto y manteniendo mi buen juicio, no tengo dudas que el objetivo puede ser logrado.

¡Nos vemos en las mesas!



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