El Hold’em es un juego de siete cartas
Muchos jugadores parecen obsesionados con sus manos iniciales en el Texas Hold'em. Sí, A-A es una buena mano inicial, pero es sólo eso, una mano inicial. Es posible, aunque improbable, que las cinco cartas en mesa logren una mejor mano sin la ayuda de uno de sus Ases. (Buenos estándares de manos iniciales son la base de cualquier estrategia exitosa, pero aun se necesita lograr juego con las cartas en mesa.) De hecho, en cierta manera, ese par de "balas" puede ser una mala mano; y cuantos más jugadores disputando el pozo, peor aun.
La mayor fortaleza de los Ases reside en su posibilidad de ganar el pozo con poca o ninguna mejora. Una vez que A-A queda atrás, es sencillamente otro par en mano con un 8% de probabilidad de mejorar en el turn o en el river. Por ello, no hay necesidad de lamentarse al perder con Ases; va a ocurrir - a menudo. Cuando apuesta todo con Ases, usted se expone a ver las siete cartas. Y no hay nada que pueda hacer para afectar el devenir de la mano ahora; ni persignarse ni rezar funcionarán. Si no cree que los Ases sean muy vulnerables, invierta cierto tiempo en los juegos "No Fold'em" en el sur de California. Cuando pasaba mucho de mi tiempo libre en Las Vegas, aun recuerdo las historias que se contaban sobre el legendario póquer californiano; el dinero, la acción, y los malos jugadores. Sabíamos que eran malos, porque gran parte de nuestra expectativa positiva radicaba en que los peláramos cuando se sentaban en nuestra mesa. Había oro en esas montañas para quien estuviera dispuesto a escalarlas. Claro que, muchos que lo intentaron, fallaron y volvieron contando historias sobre "bad beats2 que impresionaban a los más escépticos de nosotros.
Finalmente un fin de semana, en lugar de ir hacia Las Vegas, decidí partir hacia Los Ángeles. Cuando entre al pequeño salón (10-12 mesas), en Apple Valley, varias cosas se volvieron evidentes de inmediato.
• Era diferente, de verdad diferente. La gente comía en las mesas, entre otras cosas.
• Había dinero, mucho dinero y yo no había traído suficiente, Un típica mesa de Limit $2/4 tenía $1.500-2000 en fichas. El pozo podía ser mayor que la cantidad total en fichas que uno podría encontrar en una mesa en Las Vegas.
• Conocía a varios de los jugadores, por nombre y con pocas excepciones, era unos pescados.
• Este iba a ser realmente un buen fin de semana,
Fue entonces cuando entendí el valor de jugar con fichas suficientes. Dado que mis $400 parecían ser insuficientes en un juego $3/6, anoté mi nombre en una lista $2/4, y pronto conseguí un asiento. Me fui antes que me destrozaran. Ni siquiera me quedé aquella noche. Fue brutal. La siguiente mañana estaba en la oficina corriendo simulaciones en todas las computadoras. Podía vencer el formato, solo tenía que descubrir cómo. Dos semanas y millones de manos después, volví a intentarlo. Esta vez lo hice bien, armado con mi nueva estrategia "No Fold'em" conseguí una ganancia considerable en aquellas montañas.
Durante mis siguientes visitas a California, no recuerdo ni siquiera entrar al salón de póquer sin antes divisar dos, tres o cuatro de los jugadores regulares en Las Vegas. Incluso aquellos que no conocía eran fáciles de identificar. Estaban sentados al fondo de la mesa y tenían los restos de su montón inicial, apilados prolijamente delante de ellos. Se sientan como si se tratase de un viejo comercial de estéreos con su despeinado cabello negro sacudido por el viento y una vidrioso y atontada mirada en sus ojos. Es más, hasta se podía dibujar una burbuja con sus pensamientos: "Hay todo ese dinero en juego, y no puedo conseguir nada".
Vi este escenario repetirse varias veces. Y ello explica porque estas "rocas" de Las Vegas eran asesinadas en California. Lo vi una y otra vez.
Nuestro héroe se sienta paciente por una buena mano inicial. (Su pila está menguando unas 2,5 BB por ronda.) En posición temprana, finalmente levanta un par de Ases y revira. El jugador a su izquierda grita: "Esto es lo que estuve esperando. Reviro." El siguiente comenta: "Juguemos en grande", y toca el techo límite de apuestas (caps). Alrededor de la mesa oye a los demás jugadores comentar sobre cuan grande será el pozo. Todos pagan, hay 39 SB en el pozo; la comisión es aproximadamente de 1 SB.
El flop no trae ningún As. Todo lo que puede haber está presente. Si hay un proyecto de color o escalera, alguien lo tiene. Puede esperar también algunos pares en mano, y alguno de ellos puede haber logrado un trío. Todos pasan hasta nuestro héroe, y él apuesta para proteger sus Ases. Ahora hay pot odds de 40:1.
• Un color o escalera tiene probabilidades de 2:1 de concretarse hacia el river.
• Una escalera interna tiene probabilidades de 5:1 de formarse hacia el river
• Un par tiene probabilidades de 5:1 de formar un doble par o un trío hacia el river
• Un par en mano tiene probabilidades de 12:1 de volverse un trío hacia el river.
• Un color colateral (dos cartas consecutivas del palo) tiene solo probabilidades de 23:1
Todo el que consiguió algo del flop paga, quien no, se retira. Si alguien revira, es probable que 3 o 4 jugadores paguen. Tienen odds de 20:1.
El turn no trae un As, y ahora la apuesta es el doble. Nuestro héroe/victima apuesta. Ahora el pozo ofrece odds de 22:1.
• Un color o escalera tiene probabilidades de 5:1 de formarse.
• Una escalera interna tiene probabilidades de 11:1 de completarse.
• Un par tiene probabilidades de 9:1 de formar un doble par o un trío.
• Un par en mano tiene probabilidades de 23:1 de convertirse en trío.
• Un color colateral es imposible (por suerte).
El panorama debería estar claro ahora. Todos pagan. Un nueve apareció en el river, ni escalera ni color eran posibles. Por última vez nuestra desventurada victima apuesta. Uno se retira, otro también. La pequeña anciana (a quien nuestro héroe ha derrotado varias veces en L.V.), en el octavo asiento mira de nuevo sus cartas y anuncia: "Reviro". Nuestro corderito considera las pot odss, y paga. Ella muestra su 9-3 para lograr un doble par y pide un par de bandejas donde guardar todas sus fichas.
En el mismo escenario, otras manos como K-K y Q-Q soportaron aun peores situaciones. Los jugadores de California creen que cualquier As vale para llegar al river. Y cuando el As aparece, el par de Reyes o Reinas está frito.
Los jugadores californianos colaboraban para destruir a los entrometidos de Las Vegas. No hacían trampa y ni era una conspiración explícita, pero ese estilo de juego definitivamente funcionaba bien para destruir el presupuesto de los pretendientes de Las Vegas.
¿Esto significa que no me gustan los Ases? Claro que no, es la mejor mano para comenzar. Pero los trato de manera diferente y siempre tengo en cuenta que pueden ser derrotados. Así que la próxima vez que su "American Airlines" sea derribado, apele a sus reservas y espere. Espere su nueva oportunidad.
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