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Los grandes olvidados del Black Friday

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El día 31 de julio de 2012 pasará a la historia como el día que se retiraron los cargos civiles contra PokerStars y Full Tilt Poker, gracias a una importante suma de dinero que PokerStars accedió a pagar para hacer frente a las multas y a los balances de los jugadores de Full Tilt, del orden de los 700 millones de dólares.

Ese mismo día, Absolute Poker, también cerrada aquel día de abril de 2011 que conocemos como Black Friday, ha conseguido que las acusaciones sean olvidadas, pero en este caso, no hay dinero que reembolsar a sus clientes.

La fiscalía de Nueva York tomará posesión de los activos de Absolute, pero no para entregarlos a un salvador dispuesto a resucitar la sala, sino para liquidarlos en subasta y recaudar fondos para hacer frante a aquellos que tienen reclamaciones de deudas pendientes con esa empresa.

Como bien explica PokerFuse, los activos de Absolute no tienen, ni a ojos de los más optimistas, ni la vigésima parte del valor que PokerStars le ha dado a Full Tilt y a su tranquilidad legal.

Las reclamaciones acumuladas sobre estos activos posiblemente superen el valor de los mismos y, si no es así, el Departamento de Justicia puede decidir quedarse el resto en virtud de la multa de 500 millones de dólares que solicitaba para la empresa.

Los jugadores, en este caso, son los últimos de la fila. Quedarán a la espera de unas migajas o de un milagro, en forma de decisión gubernamental de ocuparse de unos balances que los dueños de Absolute no están siquiera dispuestos a poner en manos de las autoridades.

La tristeza de esta resolución contrasta gravemente con la alegría que se vive en casa del vecino, que festeja ruidosamente el final feliz de una penuria tan similar, tan similar, que parece la misma.