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Libros poker: “Check-Raising the Devil” de Mike Matusow

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Mike Matusow es desde hace mucho tiempo una figura controversial e irresistible del poker moderno. Conocido en el mundo del poker como ‘Mike the Mouth’, su presencia ante las cámaras siempre ha sido una indicadora infalible de que el torneo televisado del cual participase habría de ser más entretenido, más volátil y más polémico que otro donde él no estuviera. En “Check-Raising the Devil”, la autobiografía de Matusow, coescrita junto con Amy Calistri y Tim Lavalli, damos una mirada íntima a su vida privada y más importante, a los demonios que han guiado sus acciones y con los cuales lucha diariamente.

El libro casi no toca la niñez de Matusow y por lo tanto, más allá de mostrar a unos padres cariñosos que lo apoyaron, no logramos distinguir como podría haber influenciado en él la crianza en sus primeros años de vida. En cambio, el libro comienza mostrándolo como un joven adulto que trabajaba en la mueblería de sus padres en Las Vegas y que se tiraba cada centavo ganado en el vídeo poker, día tras día, semana tras semana, hasta que un habitué de los casinos le ofreció enseñarle cómo jugar poker en vivo. A partir de allí, seguimos el crecimiento meteórico de Matusow en el juego, primero como jugador de partidas en efectivo de Hold’em Limit, luego alcanzando la mesa final en un torneo de Omaha High-Low de la World Series of Poker tras haber aprendido el juego sólo unos días antes, a continuación derrotando a Scotty Nguyen en su carrera por el título del Evento Principal y por último, ganando su primera de tres pulseras de la WSOP.

Mientras que la línea temporal de su carrera de poker, la cual incluye la mayoría de sus grandes torneos pasando por la World Series of Poker 2008, junto con unas pocas pero fascinantes páginas dedicadas a Russ Hamilton y al escándalo de Ultimate Bet Poker (asegura haber sido robado en más de un millón de dólares online por parte de Hamilton durante el lapso del escándalo), conforman la columna vertebral del libro, lo verdaderamente íntimo es revelado por Matusow al exponer la batalla contra su adicción a las drogas y su trastorno de bipolaridad entre otras cosas. Cuando sus amigos estando en Las Vegas, se frustraban debido al estado depresivo de Matusow (tuvo que recurrir a ayuda profesional para entender porque se encuentra frecuentemente en ese estado), le daban Éxtasis para cambiar su estado de ánimo. Esto da inicio a un descontrol por parte de Matusow que lo conduce, finalmente, a convertirse en adicto a la metanfetamina cristalizada para mantener la concentración en las mesas de poker. Cuando finalmente deja éste hábito con la ayuda de un psiquiatra al cual recurrió, acaba siendo arrestado por haberle comprado cocaína a un policía infiltrado que se había hecho pasar por amigo suyo.

Los eventos que rodean a su arresto y el consecuente encarcelamiento de Matusow durante seis meses, conforman algunas de las páginas más fuertes del libro. Los autores no dan vueltas al describir tanto la forma en que Matusow fue engañado para arrestarlo como su estadía en prisión de forma gráfica y contundente. Dado que el libro es presentado en un estilo autobiográfico, podemos oír la voz de Matusow contándonos claramente todo su enojo, su dolor y su desconcierto por las circunstancias reflejadas en esas páginas del libro. Compartimos su horror por el modo en que fue traicionado junto con la locura del sistema carcelario de los Estados Unidos, el cual parece hacer poco por promover el cambio entre la población carcelaria.

Para aquellos que estén buscando extensos análisis de poker, se decepcionarán debido a lo poco que Matusow toca el tema en su libro. Mientras que la descripción de su victoria en el ‘Tournament of Champions’ de 2005 tiene algo de análisis, como así también lo hace el resumen de su duelo con Daniel Negreanu cuando Matusow ganó su primera pulsera y sus anécdotas acerca de diversos jugadores tanto emotivas como graciosas añaden condimento al relato, éste no se trata de un libro de poker, en verdad. En cambio, se encuaderna en el ámbito de la fábula moderna con moraleja. Conocemos a Matusow en profundidad, con virtudes y defectos mientras trata con la desesperación, la euforia (la inducida tanto naturalmente como artificialmente), el crecimiento y decrecimiento de su ego, el éxito y el fracaso. Vemos a un hombre en busca de sí mismo, de algún punto de apoyo en su vida para lograr convertirse en un ser humano pleno. Nos reímos tanto con él cómo de él, reconocemos nuestras propias fortalezas y debilidades y nos preguntamos si hubiésemos sido capaces de manejar los éxitos y fracasos de su vida de un mejor modo.

La historia de Matusow plantea interrogantes acerca de las drogas que buscan mejorar la performance y que han plagado a todo el mundo del deporte durante las últimas dos décadas. Por ejemplo, aunque la Major League Baseball (MLB – Liga de beisbol de los Estados Unidos) finalmente decidió realizar controles antidoping en busca de anfetaminas (desde hace dos años a ésta parte), más de un centenar de jugadores de la liga han obtenido excepciones médicas por trastornos especiales, las cuales les permiten tomar Ritalin o Adderall, que son básicamente anfetaminas y que constituyen el medio más común para mejorar la performance en el beisbol pre-esteroide. En el plano académico, los estudiantes universitarios utilizan drogas con fines recreacionales o para ayudarse a obtener notas más elevadas en sus GREs (Graduate Record Examination) y LASTs (Law School Admission Test) [tipos de exámenes universitarios en los Estados Unidos] o para preparar escritos siendo jóvenes abogados recién recibidos.

¿Es el actual uso de drogas prescripto a Matusow simplemente una forma legítima de controlar un trastorno psiquiátrico o es una manera de obtener una ventaja en el juego frente a competidores que están “limpios”? ¿Debería la industria del poker legislar en contra de esto en los torneos en vivo o debería dejar que el nivel de los participantes esté basado en la premisa “cualquiera puede tomar lo que le dé la gana”? Mientras que es poco probable, dada la historia del poker, que estos temas sean tratados con seriedad alguna vez, puede llegar el momento en el cual una agencia gubernamental se involucre en la legislación de éste juego pudiendo generarse una polémica.

En definitiva, se trata de una lectura absorbente y debería producir que incluso los más acérrimos críticos de Matusow se compadezcan de un hombre que ha luchado poderosamente para entender y superar la mano de la vida que le ha sido repartida. Cuando sostiene en el último capítulo que ha comenzado a experimentar la felicidad por fuera de las mesas de poker y que el juego se ha transformado simplemente en una parte más de su vida y no en un todo, esperamos fervientemente que sea cierto. A pesar de la reputación que se ha ganado con sus payasadas televisadas, se trata de un hombre de gran corazón y al terminar de leer su historia desearás, por su propio bien, que encuentre el ámbito justo para expresar esa grandeza durante el resto de su vida.