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Libros poker: “Omaha High-Low for Low-Limit Players” de Bill Boston

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Durante años, el Omaha ha sido la opción preferida en las salas de cartas a lo largo de Europa. En los Estados Unidos se ha convertido en el segundo juego más popular por detrás del hold’em. La variante high-low de Omaha, además de que se ha auto popularizado, es parte componente de HORSE, la rotación de cinco juegos que se disputa con una inscripción de $50.000, el monto más elevado de cualquier otro evento de la World Series of Poker. Ha habido un número de libros sobre este juego que han salido en los últimos años, muchos de ellos basados estrictamente en la experiencia del autor. En “Omaha High-Low for Low Limit Players”, Bill Boston ha añadido una puntada diferente a la trama. Además de sus años jugando el formato, tanto en vivo como online, Boston basó su libro en extensivas simulaciones de cada una de las manos que podría recibir un jugador en este tipo de juego, lo cual implica el análisis de 5.728 manos diferentes.

Habiendo ya escrito un libro sobre este juego para los límites más altos, que tienden a ser más tight y agresivos, Boston tiene una mirada un tanto más loose de las mesas de límites más bajos, y parte su análisis de ese punto. Utilizando el software “Wilson Omaha high-low”, creó un jugador que ve absolutamente todos los flops, sin importar que cartas haya recibido, pero que realiza un juego sólido a partir de allí y hasta el final de la mano. Luego completó su tabla teórica con dos jugadores tight, cuatro que son promedio y tres jugadores loose de la lista de jugadores de Wilson, simulando una partida típica de límites bajos que se puede encontrar tanto en vivo como online. Una vez que la tabla fue determinada, Boston corrió al menos 100.000 simulaciones que produjeron resultados para cada una de las posibles 5.278 manos de Omaha high-low. A continuación ordenó cada mano de mejor a peor, con la tasa esperada de ganancia o pérdida, el porcentaje de cuan seguido se ganará la mano high, low o scoop y el porcentaje total de veces que la mano al menos repartió el bote. Los gráficos que detallan éste análisis forman parte del volumen del libro y son, en sí mismos, una invaluable herramienta de referencia, en especial al jugar online, ya que podrás tenerlas a mano mientras te vas familiarizando con las complejidades del juego.

El resto del libro esta dedicado a utilizar los datos para instruir a un jugador de límites bajos como mejor jugar Omaha high-low para que sea beneficioso. Boston mismo es un jugador claramente tight que recomienda rara vez subir la apuesta preflop, sin importar que tan buena sea tu mano inicial. Su consejo se basa simplemente en la gran cantidad de combinaciones de manos ganadoras que pueden formarse una vez que se descubre el flop, y de cómo esa información constante puede cambiar casi radicalmente en el turn y en el river. Por ejemplo, la mano clasificada como la número uno en la lista de mejores manos, A-A-2-3, con dos pares de cartas del mismo palo, sólo gana o reparte el bote el 45% de las veces. Sus consejos son simplemente pagar preflop, ya que una suba en la apuesta, en general, no quitará a la gente del juego de todos modos y guardar las subas para más adelante en la mano, una vez que las apuestas se hayan duplicado. También demuestra a través de más simulaciones como, con una mano excelente, hay en promedio más posibilidad de ganar más al mantener más jugadores adicionales en la mano durante un mayor período de tiempo.

A pesar de que la importancia de poseer por lo menos un as en Omaha high-low ha sido un punto clave según cada libro que he leído acerca del tema, el verdadero peso de esta afirmación se hace muy claro cuando Boston demuestra que sólo 12 de las 500 mejores manos iniciales no contienen por lo menos un as. De modo interesante, aquellas 12 manos sólo contienen una mano orientada al juego low, la 2-3-4-5 con dos pares del mismo palo. Las otras son un su mayoría dos pares altos (usualmente con reyes como uno de los pares) con dos cartas de un palo y las otras de otro, las cuales son además manos bastante simples de jugar postflop. Boston invierte bastante tiempo buscando una variedad de diversas manos que contengan un as (o dos), analizando cuales son las mejores manos para jugar, cuales son marginales y cuales deberían, sin más, ser descartadas.

Uno de los más valiosos y simples conceptos en el libro es, la discusión de Boston de las que él llama “cartas problemáticas”, aquella categoría que tiende a devaluar una mano. Éstas incluyen a todas las cartas de 3 a 9. Sólo hay cinco manos que contienen cuatro de éstas cartas y que poseen algún valor positivo en absoluto (basándose en al menos 100.000 simulaciones), e incluso ese valor positivo es mínimo. Es más, incluso una mano que comienza con dos cartas fuertes como A-2, se vuelve muy disminuida al combinarse con cartas del rango de 6 a 9. Mientras que es bastante obvio que los tres, cuatros y cincos son mucho mejor respaldo para un A-2, encontré esclarecedor que las figuras que ayudaban a la mano en el juego high, de hecho, producían mejores resultados para la mano que otras cartas adicionales del tipo débil o low.

Mientras que la mayoría del texto concretamente hace hincapié en las manos iniciales, con conclusiones como la siguiente: ¿Sabía usted que de las 5.278 manos posibles, sólo hay 1.071 que poseen expectativas positivas, y que de ellas, sólo 463 tienen una expectativa de, al menos, $4 en una mesa de $4/$8?, Boston le dedica algo de tiempo al juego postflop. La mayoría de sus consejos se centran en saber cuando descartarse de una mano que, súbitamente, se ha estropeado. ¡Es importante comprender, dice, que el flop crea seis posibles manos de cinco cartas para cada jugador (cada una de las seis combinaciones de dos cartas en la mano del jugador combinadas con las tres de la mesa), pero ese número se incrementa a 24 en el turn y luego a considerables 64 combinaciones en el river! Es éste incremento en el número de posibles manos que hace al juego tan volátil. Esta es la razón por la cual es esencial tener la mano ganadora insuperable en Omaha o bien, estar a una carta de lograrla, ya que más seguido que esporádico, alguien tendrá la mejor mano posible. En la evaluación del juego que realiza Boston, recalca en evitar realizar apuestas cuando se hace evidente que tu escalera ha sido derrotada por un color, que tu color ha sido derrotado por un full y/o tu juego ganador en la mano low ha sido falseado.

Omaha High-Low for Low-Limit Players” es un importante libro para jugadores de esos límites, tanto para leer como para tener, aunque sea sólo por los numerosísimos gráficos estadísticos. Mientras que yo hubiese preferido que Boston hubiese ahondado en mayores detalles acerca del juego luego del flop (sólo 14 páginas en conjunto están dedicadas al juego en el turn y el river), gran parte del juego de la mano se vuelve más claro una vez que has decidido jugar manos que tienen una mucho mayor probabilidad de formar el juego ganador como para empezar. Antes de escribir esta reseña, decidí usar al libro de guía jugando dos largas sesiones online. Sólo jugué manos con expectativas positivas, y seguí el consejo de Boston de descartar rápidamente las manos cuando la situación sugería que estaba siendo derrotado. ¿Los resultados? Ambas sesiones rindieron beneficios pequeños, pero sólidos. Confío en que haré algunos ensayos más extensivos de sus ideas en las semanas y meses por venir.