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Décimo aniversario del fallecimiento de Stu Ungar. No lo olvidemos.

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El aniversario fue el sábado 22 de noviembre - no el tipo de aniversario que se celebra, sino aquel que es llorado y ponderado. Stu Ungar es una leyenda en la comunidad del poker, y su muerte en 1998 no sólo significó el final de una era, también señaló específicamente los peligros de un estilo particular de vida. En el décimo aniversario de su muerte, es importante recordar a una persona que contribuyó mucho al juego, aunque permitió que su genio sea superado por las adicciones y los excesos.

Nació como
Stuart Errol Ungar el 8 de septiembre de 1953 en Nueva York, y a temprana edad descubrió los juegos de azar. Su padre manejaba un bar en el que sus clientes apostaban regularmente, y así aprendió de muy joven a timbear, con una inclinación particular por las cartas, especialmente cuando se trataba del gin. Tras la muerte de su padre y con su madre gravemente enferma, Stu se lanzó a las calles a la edad de 18 años a jugar gin rummy para mantener a su familia. A través de torneos y partidas ilegales, se ganó la reputación de ser un jugador muy hábil.

Pero las deudas de apuestas lo enviaron, temporalmente, a vivir a La Florida antes de mudarse definitivamente a Las Vegas. Aunque el gin era el juego que respaldaba su estilo de vida gracias a juegos "high stake", pero todo acabó cuando ya nadie más quiso jugar contra él. Se rumoreó incluso que los casinos le pedían que no participara en los torneos porque la cantidad de participantes se reducía notablemente cuando los jugadores sabían que Stu formaría parte de la partida. Fue durante esa época cuando conoció a Billy Baxter y comenzó a jugar al poker, con Baxter como patrocinador cuando era necesario.

Ungar trasladó al poker lo que aprendió con el gin; las cartas parecían ser su segunda naturaleza. La primera vez que jugó al Texas Hold'em fue supuestamente en la WSOP de 1980 cuando ganó el Campeonato Mundial No Limit Hold'em 10K. No sólo derrotó a Doyle Brunson para ello, también se convirtió en el ganador más joven de la historia en obtener el título hasta ese momento. Ungar pasó a ganar dos pulseras más en la WSOP de 1981, una de los cuales fue el en el Evento Principal para obtener el campeonato por segundo año consecutivo.

A través de sus años en Las Vegas, Ungar también se convirtió en un exitoso jugador de blackjack, debido a su capacidad para contar cartas. Un casino en Atlantic City trató de multarlo por hacer trampa en blackjack, pero él llevó el caso a los tribunales y ganó con el argumento de que él meramente contaba cartas, lo que no era ilegal. Sin embargo, a medida que el tiempo avanzó y los casinos estuvieron al tanto de sus capacidades, le prohibieron jugar el juego.

Ungar luchó toda su vida con demonios personales y cuestiones que lo llevaron a encontrar una “salida” a través de las drogas. Durante el matrimonio con su esposa Madeline, Ungar adoptó un hijo político, Richie, quien luego se suicidó en la escuela secundaria. El estrés que puso en el matrimonio este hecho hizo que se acabara el mismo en 1986, y se estima que comenzó a utilizar la cocaína en aquel entonces. En 1990, la adicción se convirtió en abrumadora y lo condujo a una sobredosis de drogas.

Aunque su hija, Stefanie, le dio a Ungar algunos incentivos para ser responsable con sus finanzas y romper con su adicción, no era tan simple. Entre las incursiones en los juegos de azar en las que perdía todo su dinero y tenía que empezar nuevamente desde cero, y los períodos de tiempo que desaparecía, las drogas y las luchas mentales le cobraron un importante peaje. Definitivamente, la década de 1990 fue muy dura para el hombre que muchos creían que que tenía un potencial casi ilimitado en caso que optara utilizarlo.

En 1997, Ungar convenció a su soporte de siempre, Baxter, de que estaba dispuesto a jugar en el evento principal de la WSOP nuevamente, y resultó ser una lucha desde la resgitración a último minuto hasta el primer día de juego donde él se presentó tras haber estado despierto por más de 24 horas. Pero una vez pasado el primer día, llegó a la mesa final y ganó el evento completo, lo que le valió un millón de dólares, cuya mitad le dió a Baxter.

A pesar de su regreso al mundo del poker, al parecer Ungar perdió sus $500K en ganancias en sólo unos pocos meses entre su adicción al crack - dejó la cocaína porque sus membranas nasales estaban destruidas - y las apuestas deportivas. El siguiente año fue tan duro que Ungar no pudo jugar la WSOP de 1998 a causa de admitir el uso de drogas.

Meses más tarde, el 22 de noviembre de 1998, Ungar fue hallado muerto en una habitación en el Motel Oasis de Las Vegas por un empleado de motel. Estaba en posesión de sólo $800, el único dinero que le quedaba de un préstamo de $25K que Baxter le dió la semana anterior para jugar poker "high stake". A la edad de 45, una autopsia reveló que murió de una afección cardiaca, aunque es ampliamente aceptado que era probable que fuera el resultado de muchos años de las drogas.

La pérdida de Ungar fue un duro golpe el mundo del poker. No es que nadie se sorprendió por el resultado de su vida, después de haber vivido una gran parte de la misma al borde del abismo, sino la firme ironía que implicó. Ungar poseía el IQ (coeficiente intelectual) de un genio y una memoria que dejaba por el piso a cualquiera que la atestiguara, y su potencial en el poker - como en cualquier cosa en la que tuviera que usar la cabeza – era prácticamente ilimitada. Pero fue el acceso a los excesos y las tentaciones que enfrentó, y no pudo evitar, lo que superó todas y cada una de sus virtudes.

Ungar fue un esclavo de sus necesidades, deseos y adicciones, y a pesar de años de prometerse ser más responsables por el bien de su hija, no pudo escapar del lado oscuro. Finalmente, esto consumió su vida y acabó con la misma.

Los jugadores de poker ven la vida de Ungar con emociones encontradas. Su habilidad con las cartas es algo para envidiar, y jugadores de todo el mundo se esfuerzan por tener la capacidad mental y la extraña capacidad para leer otros jugadores, para solo acabar con la mitad de las aptitudes de alguien como Stu Ungar. Pero, al mismo tiempo, la incapacidad de Ungar para alejarse de las tentaciones y los efectos negativos que las oportunidades que Las Vegas y el mundo de las apuestas tiene para ofrecer, asusta a quienes leen sobre su vida hoy. Estas tentaciones están para casi toda persona que entre en el mundo del poker más allá de lo casual, y la suceptibilidad de Ungar a las mismas le recuerda a todos de sus propias debilidades.

Stu Ungar, conocido en los círculos de poker como "The Kid" a causa de su misterioso aspecto de joven, fue una víctima del mundo del poker. Pero, sin saberlo, fue un ejemplo para todos los que han recogido una baraja de cartas más allá de un interés pasajero, y pone en evidencia el potencial de uno para el bien y la propensión a caer hacia el mal.

El décimo aniversario de su muerte trae recuerdos para aquellos que conocieron a Ungar y debería invitar a la reflexión a los nuevos jugadores. Hay lecciones que aprender en cada historia. Esta solamente resultó ser una particularmente conmovedora que tuvo lugar en nuestro mundo del poker.