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Noticias Poker | World Series of Poker | WSOP 2008

WSOP 2008: Reflexiones

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Cuando se apagaron las luces en la World Series of Poker 2008, no muchos notaron la presencia de Dean Hamrick. Estaban demasiado ocupados celebrando la buena suerte de los “November Nine”. Los jugadores junto con sus familiares y amigos se abrazaban y se daban la mano unos a otros y los medios estaban muy ocupados capturando esos momentos. Hamrick, eliminado en décima posición, salió rápidamente de la sala. Solo. Este es el lado trágico del juego al que amamos. Todos han de perder a excepción de uno. Para los “November Nine” es un poco diferente, ya que por tres meses tendremos nueve ganadores en vez de sólo uno. Sin embargo, son las historias como la de Hamrick las que pasan desapercibidas y son, a menudo, olvidadas.

Hay dos cosas con las que me voy a quedar de la WSOP 2008 más que nada. La primera es esa visión de la gente perdiendo y de cuanto significó eso para ellas. En los pocos años que llevo cubriendo póquer, me he concentrado mayormente en los ganadores y en la gloria que los rodeaba. Este año hice un esfuerzo especial en observar a los jugadores a medida que eran eliminados, ya sea culpa de un “bad beat” o simplemente por una mala jugada. ¿Que aprendí? Lo que de todos modos sabía pero que confirmé. Perder apesta.

Es este hecho de la vida lo que hace a los torneos de póquer tan difíciles. No es raro que un jugador participe en 20 o incluso 30 torneos sin lograr ganar un premio monetario de importancia. Como se maneja un jugador durante estos períodos suele definir como será su carrera en el póquer. Demasiadas veces he oído historias de jugadores que han ganado una buena cantidad de, por ejemplo, medio millón de dólares y que lo han dilapidado transformándose en uno más de los tantos que lo han hecho. Pasan a ser vagabundos. Con los típicos “¿Me financiarías para jugar este torneo?” y “te prometo devolverte la plata”. Pasan a ser apostadores. Con los típicos “voy a recuperar todo en el pase inglés (craps)” y “sólo necesito una buena seguidilla ganadora”. Se transforman en personas a las que nadie quiere cerca y esto lleva al camino que conduce a la nada.

He construido un estilo de vida moderado jugando al póquer. Nunca gané un premio de seis cifras en un torneo, pero siempre obtuve lo suficiente para pagar mis cuentas y no tener que trabajar en un empleo tradicional. Obviamente que me permito soñar en grande y lo busco y quizás algún día suceda. Sin embargo entiendo la realidad y lo que me es dado. Veo a estos “perdedores” en dificultades y quiero contarles lo que he aprendido. Lo he hecho en el pasado pero siempre cae en oídos sordos. Sólo ven lo que quieren ver. Sólo oyen lo que quieren oir.

La segunda cosa que me llevo de experiencia es haber comprendido cuanto afecta y cambia el dinero a la gente. Lo había visto antes pero nunca en el nivel que lo vi este año. No se confundan, el dinero hace al mundo andar y lo es TODO en el póquer.

Vi pobre gente destrozada perdiendo decenas de miles de dólares. No sabían en lo que se estaban metiendo. La cuestión de perder plata es que duele y que sientes la necesidad de recuperarla toda. Esa es la razón por la cual Las Vegas es un lugar tan peligroso. ¿Has perdido $1.500 en un torneo de póquer? Bien, ve a la ruleta a probar suerte y recuperarlo todo. $2.000, $10.000, luego $20.000, no hay escapatoria. Su vida ha quedado arruinada. El dinero que tan sacrificadamente han ahorrado se ha ido. El dinero destinado a saldar una hipoteca o a cancelar el crédito de un carro se ha esfumado. Es un círculo vicioso cotidiano del cual la gente que escribe sobre póquer nunca menciona. Todo lo que se dice y comenta es acerca de la gloria del póquer y de la posibilidad de ganar millones de dólares a través de el. Es lo que los sitios de póquer quieren que oigas. Es lo que Harrah, la WSOP y ESPN quieren que leas.

Por cada Chris Moneymaker, hay al menos diez Paul “Eskimo” Clark. Clark es un chiste común entre la gente de los medios de prensa, ya que esta arruinado de por vida. Se lo ve en cada sitio donde se juegue póquer haciendo cualquier cosa para conseguir plata para inscribirse en los torneos o partidas. Clark no es el único, simplemente es fácil ensañarse con él. Casi siento pena por Eskimo, ya que representa mejor la realidad del póquer que, digamos, alguien como Daniel Negreanu o Phil Hellmuth para quienes nada puede salir mal, incluso si perdieran 20 torneos de forma consecutiva.

Hay otros efectos del dinero. Podría escribir capítulos enteros acerca de acuerdos de intereses, préstamos, agentes, peleas por conseguir que un jugador utilice un determinado logotipo en su remera o gorro, trampas y montones de cosas de las que nunca has oído. Por ejemplo, alguien que conozco muy bien y que se encuentra en una muy alta posición dentro de la WSOP me dijo que me fijara en los eventos con rebuy de la WSOP. Me contó que el total de fichas en juego estaba siempre por debajo del que debería y no se debía a “color ups”. Su insinuación fue que quien fuera que manejaba la contabilidad de los rebuys en la WSOP se estaba guardando una o dos fichas de $5.000 cada vez que se jugaba un torneo con rebuy. Considerando cinco torneos con rebuy diferentes, significa una “paga” bastante considerable.

Más aún, mi fuente me dijo que quien lleva la contabilidad de los rebuys lo hace en una oficina apartada donde no hay vigilancia. Calculé los números de las dos primeras mesas con rebuy. En la primera, faltaban 7.000 en fichas. En la segunda faltaban 22.000 en fichas. No es una prueba contundente pero es suficiente para hacer preguntarse a la gente qué es lo que esta sucediendo. Yo me lo pregunto. Suficiente con que alguien que ha estado en el juego por mucho tiempo venga y me lo cuente. Siempre hay dinero implicado en el mundo del póquer y todos están detrás de él. Ya sea de manera legal o ilegal no parece importar demasiado.

Recordaré los maravillosos momentos de la WSOP 2008. A los profesionales ganando su primera pulsera como J.C. Tran y Erick Lindgren. A los rostros de felicidad de aquellos jugadores que ganaron un gran bote sabiendo que los catapultaría a la victoria. A los saludos a una multitud de profesionales del póquer luego de que Chino Rheem consiguiera una milagrosa carta en el river dejando a sólo diez jugadores en carrera en el Evento Principal. A los amigos que tengo y a los nuevos que he hecho. Sin embargo, más que nada, me llevaré la certeza de que el mundo del cual he elegido ser parte, es un mundo solitario lleno de problemas. Problemas que pasan desapercibidos y de los que no se habla.

Pienso porqué me metí en el mundo del póquer. En mi caso no fue por el dinero. En realidad nunca lo fue importante para mí. Si lo hubiese sido, habría terminado el tercer año de la escuela de leyes y habría trabajado 80 horas semanales como un codicioso abogado de corporaciones. Fue porque era divertido y me agradaba la competitividad. Es algo que debo recordarme a menudo, ya que sino lo hago podría terminar en aquel camino que conduce a la nada como terminan tantos otros.