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Fabian Fiorito: Vivir jugando

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Fabián Fiorito descubrió su vocación de muy chico: aprendió a jugar al ajedrez porque la tía abuela que lo crió le enseñó los primeros pasos, y a los 12 se acercó al Círculo Torre Blanca para estudiar ese arte que no es simplemente mover las piezas. "A los 16 ó 17 años tenía la idea de que sí iba a ser un jugador de ajedrez", recuerda Fiorito, que entonces dejó la secundaria porque no se sentía nada cómodo en el industrial. "Quizá si hubiera ido a un colegio comercial (por los números) me hubiera recibido", se lamenta, a los 38 recién cumplidos.

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Su primer ídolo fue Alexandre Alekhine, luego Kasparov, más tarde se agregaron Mijaíl Nejemiévich Tal y David Bronstein. Alekhine lo sorprendía por los remates y las producciones siempre tan estéticas. De todas formas, y aunque no es muy simpático, Gary Kasparov es su gran ídolo: "Por el estilo de juego", dice Fiorito. Su trayectoria como ajedrecista incluye su consagración como Campeón Sudamericano, su participación en el Campeonato Mundial, en Nueva Delhi, India, en 2000, y la clasificación para las Olimpíadas en Ámsterdam del mismo año.A la India llegó por esfuerzo propio, gracias a su talento, al empeño y al apoyo económico de los amigos del Círculo; de Berkley International y de Ajedrez Siglo XXI. Poco o nada le corresponde a la Federación Argentina de Ajedrez. Para ir a Holanda, el Estado le dio sólo medio pasaje aéreo. Fiorito es uno de los 59 Maestros Internacionales que tiene la Argentina y, a pesar de no competir profesionalmente desde hace un año, se mantiene entre los 20 mejores de la historia nacional.

Fiorito sabía que económicamente no llegaría muy lejos con el ajedrez. Y cuandohace unos 4 años un colega amigo le comentó que estaba ganando dinero extra apostando al póquer por Internet, la idea lo atrajo. Siempre le gustó ese tipo de juegos y capacidad le sobraba. Se puso a investigar y empezó a jugar en los cibercafés hasta que logró perfeccionarse y juntar el dinero para comprar una computadora. El mayor problema fue siempre la conexión a Internet: más de una vez, con distintos proveedores se le cayó el sistema en medio de torneos por los cuales la inscripción y los premios en juego eran altísimos.

Hace ya dos años que vive de lo que gana en las apuestas de póquer online, aunque no es el único ni el primer ajedrecista que se gana la vida en las apuestas por Internet: Fabián estima que habrá alrededor de otros ocho expertos argentinos que hace lo mismo que él. Fiorito le dedica a su trabajo 6, a lo sumo 7, horas al día, y con lo que gana en dólares (no quiso decir cuánto) vive bien, aunque asegura que cuando empezó ganaba mucho más ya que el nivel de los jugadores era más bajo. Pero luego, con la elevación del número requisitos para apostar por Internet en Estados Unidos, se complicó. Sin embargo, Fabián confía en que pronto se dará marcha atrás con la medida.

Los sábados son clave para Fiorito, ya que PokerStars.com organiza dos campeonatos con premios especiales, un doble desafío que no se quiere perder. Y sus peores días son aquellos en los que pierde varias manos seguidas jugando tácticamente a la perfección, sin cometer errores ni arriesgarse desmedidamente. En esos momentos se frustra y a veces no puede dormir tranquilo. Por lo demás, parece que la vida de Fabián pasa por Internet. Es que ahí también encontró el amor. Fue a través del chat. Se llama Roxana y hace ya un año y medio que conviven. Y tienen a Joaquín, de cinco meses.

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Como estudioso de su arte, a Fiorito le gusta perfeccionarse: compra libros y participa como observador en las partidas online. Su meta es siempre mejorar su juego, afinar sus tácticas y estrategias para dejar menos factores librados al azar. Pero aclara que lo suyo no es una ludopatía, que no es un jugador obsesionado. "Sólo voy al casino cuando estoy de vacaciones para apostar un par de fichas al casino, pero ni en la ruleta se puede jugar porque la banca tiene siempre más probabilidades de ganarte. Es complejo de explicar -se disculpa-, pero ya con el cero se complica todo". A la lotería muy de vez en cuando juega, "sólo luego de haber soñado con algún número o para los sorteos de navidad". Y agrega: "Es una locura porque el estado se queda con el 30% del premio y las chances son bajísimas".

Si bien el póquer es bastante diferente al ajedrez, como metódico estudiante de las tácticas de los juegos, Fabián lo dominó rápido. La partida de ajedrez más larga que disputó fue de diez horas por reloj, mientras que con el póquer online en menos de un minuto se resuelve todo. Es más, cuando está aburrido es capaz de participar de hasta 24 mesas de póquer simultáneas. "Es un poco más arriesgado, pero puedo elegir las mejores jugadas para cada caso. Entonces, nunca se tiene garantizada la victoria por la cuota de azar, pero el saldo final suele ser favorable", dice. Por último, uno de sus pasatiempos es la magia. "Magia close up, de cerca, con cartas, monedas... Manejos sencillo", dice. Y entre pícaras sonrisas, agrega: "Tengo habilidad con las cartas; por eso, cuando jugamos a los naipes con mis amigos espero perder en la mano que doy porque si no empiezan a preguntarme si hice trampa".

* Artículo publicado por Fernando Gatti en "Clarin.com"